Pedir es uno de los derechos básicos de la comunicación.

Pregúntate a ti mismo: ¿Cuánto haces que no pides algo?

La mayoría de las personas que han aprendido a pedir, cuando comienzan el aprendizaje nunca antes habían pedido.

¿Por qué?

Nos cuentan que pedir es:

Una debilidad, una vulnerabilidad o quedar en deuda. 

¿Cómo comenzar tu aprendizaje?:

  1. Comienza a olvidar ese orgullo de autosuficiencia.
  2. Pedir es una ejercicio de valentía (reconocemos que tenemos una necesidad que no podemos cubrir por nosotros mismos.)
  3. Pedir demuestra tener el arrojo y la honestidad de acudir a una persona para encontrar una solución.
  4. Pedir establece vínculos con las personas, formando estos relaciones más sanas, reciprocas y equilibradas.

 

Debemos entender que pedir no es adictivo ni crea dependencia. Pedir significa que otras personas nos ayuden y nosotros sepamos recibir esa ayuda. En ningún caso te quita independencia o anula.

Para ello: 

  1. Localiza lo que necesitas ¿Qué voy a pedir?
  2. Identifica a esa persona que podría ayudarte.
  3. Exprésalo con claridad, sin agobios. Es algo natural.

 

Y tú, ¿Te atreves a comenzar a pedir ayuda?

Solicita una visita con nuestro equipo Tranquillum y ten esa valentía.

¡Te la mereces!