¿Qué hacer ante una empatía excesiva?

  1. Hay que saber que: “porque lo demos todo en una relación, no significa que nos vayan a querer más.” De hecho, puede ocurrir justo lo contrario, que al involucrarnos en exceso, la otra persona se agote de nuestro constante “estar encima.”
  2. “Si no dejamos que esa persona conviva con su dolor, no podrá adquirir estrategias para afrontarlo y aprender de la situación. Esto es, hacer que la persona sea cada vez más dependiente de nuestra ayuda, lo que a lo largo plazo genera aún más estrés y agotamiento en uno mismo.
  3. “Los demás se equivocan, y están en todo su derecho.” Es importante saber que, implicándote en exceso o no, los demás puedes escoger desde su libertad. Cuando te implicas demasiado corres el riesgo de sentirte muy frustrado si esta decisión no corresponde a la tuya.
  4. Comenzar a practicar la empatía selectiva. Es decir, ser consciente de las emociones y necesidades de la otra persona, sin dejarse arrastrar automáticamente por su realidad. Podemos limitar la ayuda que vamos a ofrecer para no sobrepasar los límites.
  5. El distanciamiento psicológico. Alejarse emocionalmente es otra opción. Esto no implica ser frío y distante ante los demás, sino intentar asumir una actitud más práctica ante estos pensamientos. Si no está en tu control, no puedes hacer nada.
  6. “Desconecta.” Dedicar tiempo al ocio o a tus hobbies puedes ayudarte a equilibrar tus emociones. De esta forma podrás dejar de lado las frustraciones, preocupaciones o el exceso de estrés.

Es probable que al principio sintamos culpa por no implicarnos más de nuestros seres queridos, pero esta emoción va desapareciendo en la medida en que nos responsabilizamos  y nos cuidamos a nosotros mismos.

Si te gustaría comenzar tu propio proceso hacía una mejor relación contigo mismo y los demás.