“Me siento culpable por tener que irme a trabajar en lugar de quedarme con mi bebé…”

“No estoy atendiendo a mi pareja como antes…”

“Me siento mal por no tener ganas de sexo…”

“No soy buena madre…”

“No poder darle el pecho a mi hijo/a me hace sentir que no valgo lo suficiente…”

Cuando nos convertimos en madres las emociones nos inundan.

Hay algunas emociones que hacen de la experiencia algo mágico, pero otras, como la culpa, pueden hacernos sentir muy mal.

Y es que la maternidad puede ser la mejor experiencia de tu vida, o tal vez no.

Sea como sea, cualquier forma de sentir es VÁLIDA.

Y no… No tenemos que estar estupendas todo el rato. No somos súper mujeres ni queremos serlo.

No eres a la única que le pasa y no estás sola.

No eres la responsable de la felicidad de tu hijo. Tú hijo irá aprendiendo a gestionarse y a vivir de la manera que él quiera.

Mereces tiempo, tiempo para ti.

Mereces estar sana y feliz. Lo que no significa que siempre estés equilibrada y pletórica