Los primeros años de vida son esenciales en la construcción de nuestro yo.

Aprendemos sobre el mundo nos rodea, sobre nosotros mismos y las relaciones con otras personas.

Aspectos como la personalidad, el modo de actuar y relacionarse, el modo de gestionar y expresar las emociones e incluso la futura elección de pareja, están íntimamente relacionados con el tipo de apego que se ha desarrollado en la infancia entre padres e hijos.

El apego es un vínculo afectivo, que se establece en la infancia, y que tiene la función de asegurar el cuidado y el desarrollo del menor.

Existen 3 tipos de apego principales:

El apego seguro, el apego ansioso/ambivalente y el apego evitativo.

  • El apego seguro está caracterizado por la incondicionalidad: el niño sabe que su cuidador no a a fallarle. Se siente querido, aceptado y valorado.

Los niños con apego seguro manifiestan comportamientos activos e interactúan de manera confiada con el entorno.

Cuando son adultos, pueden llevar a una vida independiente, sin miedo al abandono y sin prescindir de sus relaciones interpersonales y vínculos afectivos.

  • En el caso de un apego ansioso – ambivalente, el niño no confía en sus cuidadores y tiene una sensación constante de inseguridad, porque a veces sus cuidadores están disponibles y otras no.

Las emociones más frecuentes en este tipo de apego, son el miedo y la angustia exacerbada ante las separaciones. Además, las conductas de exploración son pocas y se realizan de manera preocupada.

Un ejemplo de este tipo de apego en los adultos es la dependencia emocional.

  • Los niños con un apego de tipo evitativo han asumido que no pueden contar con sus cuidadores, lo cual les provoca sufrimiento.

Se conoce como “evitativo” porque los bebés presentan distintas conductas de distanciamiento. Por ejemplo, no lloran cuando se separan de cuidador, se interesan sólo en sus juguetes y evitan contacto cercano.

En la adultez se producen sentimientos de rechazo de la intimidad con otros y de dificultad en la relaciones.

 

El apego no es inmutable ni se mantiene estable en todas las personas a medida que se desarrolla.

La terapia psicológica es una herramienta práctica y útil para sanar tus heridas y trabajar tus vínculos afectivos de adulto.

Recuerda: “No podemos vivir sin afecto, pero sí podemos AMAR sin esclavizarnos”

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